domingo, 20 de septiembre de 2015

Por si a las "flies"


Hace unos días leí que desde el 27 de julio Facebook nos permite nombrar a una especie de sucesor digital al que han llamado Legacy contact. Este contacto, aunque no podrá revisar nuestros mensajes privados, sí podrá postear cosas en nuestro muro y aceptar nuevas solicitudes de amistad.  Yo lo veo como una clase de heredero que creo viene a responder a esa gran interrogante que tenemos todos los usuarios de la redes sociales: ¿qué pasa con la cuenta de Facebook de alguien una vez que éste muere?

Esta noticia, y tomando en cuenta lo extremadamente pública que soy en mis redes, me puso a pensar sobre quién quiero que recaiga la gran responsabilidad de ser mi "contacto de legado"; y además, qué le pediría que hiciese con mis redes sociales si muero de repente. Entonces me puse a pensar un poco más, y entre una cosa y otra y esa cantidad de vainas locas que pasan por mi cabeza cada día, decidí escribir una pequeña lista de deseos que quiero que sucedan una vez que yo muera. 


Lo comparto aquí para que todos los que me conocen estén al tanto y, si está en sus manos, ayuden a que se cumpla mi voluntad.

¡Ok, sí! Se que soy joven, que tengo 29 años, muchos planes y mucha vida por delante. De verdad deseo que este día llegue dentro de mucho, mucho tiempo, pero porsialas, aquí les va:



1) Una vez muerta quiero que donen todos los órganos de mi cuerpo para que quienes los necesiten puedan vivir más tiempo.

2) No quiero velorios. Odio los velorios. La gente va por compromiso. No saben qué hacer, no saben qué decir. Seamos sinceros, nadie quiere estar en un velorio. Muchos menos quiero que me tengan dentro de una urna con la tapa abierta para que la gente me vea como si fuese un animal disecado en un museo. No. 



Cuando muera, quiero que la gente que de verdad me quiere y quiere a mi familia se reúnan en mi casa (la que sea mi casa en ese momento, porque como van las cosas ya ni se en qué parte del mundo estaré el año que viene), que coman mi comida favorita, escuchen la música que me gusta, y compartan anécdotas y los recuerdos lindos que tengan conmigo. Díganme adiós de una forma alegre y bonita. 


3) No quiero un entierro. Quiero que me incineren y que con mis cenizas hagan 2 cosas: arrojen una parte al mar y con la otra siembren un árbol en El Ávila. Uno de esos árboles anaranjados que están por toda Caracas y que tanto me gustan. 

4) No quiero gente vestida de negro llorando. Quiero que todos se vistan de colores alegres y que estén contentos porque, sin importar cuándo muera y las cosas que aún me falten por vivir, hasta hoy he tenido la vida que he querido y la he disfrutado al máximo. Y eso hay que celebrarlo. 


Eso sí, por favor vístanse fashion. Puedo soportar cualquier cosa menos gente mal vestida. Mucho menos en mi fiesta de despedida.  



[Y con respecto a mis redes sociales, no se preocupen, mi legacy contact sabrá qué hacer con ellas.]

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