lunes, 20 de octubre de 2014

Mis planes y los planes de Madrid

"Uno de mis mayores temores es que no me alcance 
la vida para hacer, conocer, ver y leer todo lo que quiero".
Yo.

Una de las cosas que más gusta de Madrid es que siempre te ofrece mil planes distintos para hacer. Quedarse un fin de semana en casa es casi un pecado, y no hacer algo diferente durante la semana está prohibido. Madrid es una ciudad en dónde el "no tengo nada qué hacer hoy", no existe.


Y yo, que soy una eterna cazadora de planes, me divierto muchísimo buscando qué ofrece Madrid cada fin de semana. Lo mejor es que quienes ya me conocen me viven reenviando e invitando a planes divertidos. Y (casi) nunca digo que no. 
Ir todos los fines de semana al mismo bar o discoteca me parece una pérdida de tiempo, y cuando paso un fin de semana "morseando" en casa me da un remordimiento horrible. Es por esto que intento hacer algo diferente cada semana. Asistir a algún evento, conocer un lugar nuevo, o simplemente buscar un local distinto donde tomarme una copa. 

Es así como en estos 6 meses he podido asistir a muchísimos y divertidísimos planes: al HolyRun, al #FitNightOut de Women's Health, al BolyMadrid, al Madrid Fashion Week, al Vogue Fashion Night Out, al TrendyCycle, al Oktoberfest, al concierto de Melendi, al concierto de Masseratti 2lts, al de Maggic, a la presentación del libro de Méndez Guédez, al SunsetSession, al World Press Photo 2014, a las fiestas de San Fermín; entre muchos otros.



Este último fin de semana tuve la oportunidad de asistir a 2 eventos muy distintos entre ellos.

Uno fue el #MadrEAT. Un festival gasntronómico pero al estilo foodtruck. Es decir, una especie de calle del hambre pero con mucho más caché y estilo. Algunos restaurantes conocidos de Madrid montaron su propio camioncito en el que vendían sus especialidades. Hasta Goiko grill (la hamburguesaría del venezolano en Madrid) estaba presente.

A pesar de que nos tocó esperar mucho tiempo para poder comer y comprar una cerveza (las filas eran enormes), el concepto me encantó y el ambiente estuvo muy cool. Además, el clima nos premió con un hermoso día de verano en pleno otoño. El MadrEAT lo hacen todos los 3eros fines de semana de cada mes en el jardín botánico de la Universidad Complutense. Así que si van pendiente, acá les dejo la programación de los próximos. 


[Eso sí, les recomiendo asistir después de las 4pm cuando ya la mayoría de los asistentes ya ha almorzado por lo que ha bajado un poco el gentío]

Jugando al rugby y tomando ron


El 2do evento, y del que más quiero hablar, fue el #RugbyRon que organizó la gente de Ron Santa Teresa en el campo de rugby de la Complutense. En principio era un evento universitario enfocado en el target de los jugadores de Rugby (por eso de que "Jugamos rugby. Hacemos ron"), y la idea era hacer la Melé más grande del mundo. Sin embargo, como no me gusta perderme de nada (y mucho menos algo así), me entusiasme, me inscribí y asistí.

Una vez que llegabas al campo, unas chicas te recibían te regalaban una camiseta (roja o negra), un brazalete y 2 fichas que podías cambiar por un trago de ron gratis. Además, te hacían firmar un papel en el que te declarabas responsable de ti mismo en caso de que te ocurriera algo jugando. Sí, así es el rugby. 

El evento comenzó a las 5:30pm, y a las 7pm hicieron la Melé*. Yo llegué a las 7:30pm. 

[*Dícese de esa batalla por el balón que hacen los jugadores de rugby, en la que los miembros de un equipo se ponen en fila frente a los del equipo contrario y se empujan entre ellos de una forma un tanto salvaje]. 

Vale acotar que como a esta hora del día ya no tenía batería en mi teléfono, no pude tomar ni una sola foto. Así que todas las imágenes que acá aparecen son robadas del #Rugbyron de Instagram. Al menos respeto las fuentes.


Más allá del buen ambiente que se vivió en el evento, de que los tragos de ron solo costaban 4 euros (vamos, que un local no los encuentras por menor de 8, y eso si tienes suerte), del buenísimo clima que hizo y de la excelente compañía (Anyelitz y Samuel), no les puedo explicar el orgullo que sentí al asistir a un evento de tal magnitud organizado por una empresa venezolana. Aunque debo reconocer que la música fue un asco, la gente la pasó muy bien. Incluyéndome. Bailé como loca y hasta conocí a un grupito universitario de españoles de lo más simpático y buena nota.


Lo mejor de todo fue que aunque había varios venezolanos, la mayoría de los asistentes eran españoles. Y quizá les parecerá extraño que señale este punto, pero es que a todas las actividades que he asistido donde hay un venezolano implicado, 85% de lo asistentes (por no decir más) son venezolanos; así que esto me entusiasmó mucho.

Yo, que cuando me tomo un roncito me pongo de los más simpática y parlanchina, hablé con un montón de gente (incluyendo bartenders, vigilantes y Dj), y a todas les pregunté qué opinaban del ron. Fue así como me lancé una campaña de marketing tú a tú, muy espontánea y para nada objetiva, en la que dejé claro que lo que estaban tomando era ron venezolano y uno de los mejores del mundo. 

Que ganas de poder asistir de nuevo a otro evento donde nuestra gente, nuestro nombre y nuestros productos queden siempre en alto. Porque cuando estás lejos, es imposible evitar que se te desborde el orgullo por lo tuyo. Aunque hasta eso nos lo quieran quitar. 

[Acá les dejo un video resumen de lo que fue el evento, publicado por Santa Teresa]





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